Son miles los animales que se abandonan cada año a lo largo y ancho de toda la geografía española, especialmente en épocas de vacaciones. Los cánones consumistas de la sociedad actual nos empujan a comprar cosas u objetos que no tardaremos en arrinconar y amontonar entre los trastos viejos. Claro ejemplo del consumismo caprichoso de esta sociedad son los animales. En navidades buscamos el mejor regalo, el más caro, el que nos distinga... y porqué no ese lindo gatito o perrito de raza que tan gracioso nos parece entre las rejas de su pequeña jaula en la qual pasa las 24h del día? Liberémosle! Paguemos una cantidad desorbitada para enriquecer a un criador que explota a hembras sin ni siquiera respetar, en la gran mayoría de casos, los ciclos de reproducción que fija la naturaleza. Paguemos también una considereble comisión al vendedor de animales, que los mira como simples mercancías, afinándolos en diminutas jaulas entre pipis y kakas, estresados por haber sido arrancados del lecho materno demasiado pronto.
Os habéis preguntado alguna vez qué sucede con los animales de las tiendas que han crecido demasiado para poder venderse como cachorros? Pues lo mismo que pasa con las natillas que se caducan en las estanterías de los supermercados, se devuelven al fabricante para su "reciclaje" (digamoslo así...).
Adopta con responsabilidad.